sab 18a. Ordinario año Par (Id=534)

Antífona de Entrada

Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, aumentes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El justo vivirá por su fe

Lectura del libro el profeta Habacuc
1, 12-17; 2, 1-4

¿No eres tú, Señor, desde antiguo mi Dios, mi santo? ¡No moriremos! Tú has puesto a ese pueblo, Señor, para que se respete el derecho, lo has establecido, oh Roca, como advertencia. Tú que tienes los ojos demasiado puros para mirar el mal y la opresión te resulta insoportable. ¿Cómo puedes contemplar en silencio a los traidores, soportar al malvado que devora a quien es mejor que él?
Tratas a los hombres como peces del mar, como a reptiles que no tienen dueño. El opresor los atrapa con el anzuelo, los arrastra en su red, los recoge con su malla, se alegra y se regocija. Por eso rinde culto a sus artes de pesca, porque, gracias a ellas, su pesca es abundante y sabrosa su comida. ¿Seguirá utilizando sus redes, asesinando sin piedad a los pueblos?
Voy a colocarme en mi puesto de guardia, estaré de pie sobre la muralla, atento para oír lo que el Señor me dice, lo que responde a mi queja. Y el Señor me respondió:
"Escribe la visión, grábala en tablillas, para que se lea con claridad, porque la visión tardará en cumplirse, pero camina hacia su fin y no fallará; aunque parezca tardar, espérala; pues se cumplirá en su momento. El soberbio no durará, pero el justo vivirá por su fidelidad".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 9, 8-9.10-11.12-13

El Señor no abandona al que lo busca.

El Señor reina por siempre y establece su trono para el juicio; juzga al mundo con justicia y gobierna a los pueblos con rectitud.
El Señor no abandona al que lo busca.

El Señor es un refugio para el oprimido, un refugio en momentos de angustia. Los que conocen tu nombre confían en ti, porque tú nunca abandonas a quien te busca, Señor.
El Señor no abandona al que lo busca.

Canten al Señor, que habita en Sión, cuenten entre los pueblos sus hazañas; porque el vengador de los inocentes se acuerda de ellos y no olvida el grito de los humildes.
El Señor no abandona al que lo busca.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya.

Evangelio

Si ustedes tienen fe, nada será imposible

Lectura del santo Evangelio según san Mateo
17, 14-20

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando llegaban a donde estaba la gente, se acercó un hombre, que se arrodilló ante Jesús, diciendo:
"¡Señor, ten compasión de mi hijo que tiene ataques y está muy mal! Muchas veces se cae al fuego y otras al agua; lo he traído a tus discípulos, pero no han podido sanarlo".
Jesús respondió:
"¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí".
Jesús ordenó salir al demonio y éste salió del muchacho, que sanó en el acto. Después los discípulos se acercaron en privado a Jesús y le preguntaron:
"¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?"
El les dijo:
"Porque tiene poca fe; les aseguro que si tuvieran una fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: "Trasládate allá" y se trasladaría; nada les sería imposible".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

El amor y la gracia de tu Hijo, hecho hombre por nosotros, sea nuestro socorro, Señor; y el que al nacer de la Virgen no menoscabó la integridad de su Madre, sino que la santificó, nos libre del peso de nuestros pecados y vuelva así aceptable nuestra ofrenda delante de tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La Iglesia alaba a Dios con las palabras de María

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, Señor, y proclamar que eres admirable en la perfección de tus santos, y de un modo singular en la perfección de la bienaventurada Virgen María.
Por eso, al celebrarla hoy, queremos exaltar tu generosidad inspirados en su propio cántico, pues en verdad has hecho maravillas por toda la tierra, y prologaste tu misericordia de generación en generación, cuando, complacido en la humildad de tu sierva, nos diste por su medio al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Por él,
los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del Eterno Padre.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Al recibir estos sacramentos, Señor, imploramos de tu misericordia que cuantos nos gozamos en la memoria de María, siempre Virgen, nos entreguemos como ella al servicio de tu plan de salvación sobre los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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